Estás en »Inicio»Evangelio según san Mateo (13, 54-58) -
3 agosto

Evangelio según san Mateo (13, 54-58)

Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios permanece para siempre. Y ésa es la palabra que se les ha anunciado.
Aleluya.

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (13, 54-58)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban:
“¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?” Y se negaban a creer en él. Entonces, Jesús les dijo:
“Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa”. Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Para que Jesucristo sea más conocido, amado y seguido.